“El Premio Nacional del Deporte es mío y de todas las mujeres que luchan por la igualdad”

Élida Alfaro comenzó su carrera profesional en el Colegio SEK-Atocha, allá por el año 1965. Durante esa etapa, que duró diez años, comenzó a implantar medidas revolucionarias para lograr la máxima igualdad entre hombres y mujeres en una época en la que los colegios estaban segregados por sexos. Gracias a su ética laboral y a su voluntad de hierro ha conseguido grandes avances, sobre todo en el área del deporte, para juntar a las niñas con los niños y enterrar estereotipos que parecían inamovibles por entonces.

Tras recibir el Premio Nacional del Deporte a las Artes y las Ciencias Aplicadas al Deporte por el trabajo de toda una vida, ha querido agradecer a la Institución Educativa SEK por la oportunidad que le brindó en su momento para comenzar un desarrollo laboral que, actualmente, continúa tan firme como el primer día.

Lo primero, enhorabuena por el Premio Nacional del Deporte que le han concedido.

Muchas gracias, pero considero que este premio no es sólo mío y quiero compartirlo con quienes han estado a mi lado en mi recorrido profesional y con todas las mujeres que luchan por la igualdad.

¿Qué ha sentido al recibir este galardón tan importante?

He sentido una compensación a más de cincuenta años de trabajo ligada al deporte, y satisfacción porque visibiliza el trabajo de las mujeres en relación con la igualdad de género en el ámbito deportivo.

¿Cuáles cree que han sido los méritos más importantes que le han impulsado a ganar este premio?

En este premio, en concreto, mis trabajos de investigación y estudio sobre la discriminación que todavía sufren las mujeres en muchos ámbitos de la sociedad y particularmente en el deporte. A través del Seminario “Mujer y Deporte” que tenemos en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF desde hace 30 años, trabajamos cada día para conseguir una sociedad más igualitaria para las mujeres en general y para las deportistas en particular y, sobre todo, para que las niñas y las jóvenes puedan acceder a una práctica deportiva exenta de estereotipos de género y en igualdad de condiciones que sus compañeros.

¿Qué diferencias más importantes ve usted actualmente en la vida profesional con respecto a cuando usted empezó en el mundo laboral?

Creo que se ha avanzado y se han logrado muchos objetivos respecto de la igualdad en derechos para las mujeres, eso es evidente, pero todavía queda romper la brecha existente entre los legal y lo real. Es necesario un cambio cultural respecto al estereotipo social hombre-mujer, de manera que a cada persona se le dé la oportunidad de desarrollarse y realizarse de acuerdo con sus capacidades e intereses personales y sin estar condicionado por el hecho de ser hombre o mujer.

En su vida laboral, ¿cuáles han sido los objetivos más importantes que usted se ha marcado a lo largo de su vida profesional? ¿Cree que ha llegado a conseguirles o está en el camino?

El principal objetivo ha sido contribuir a la formación de las nuevas generaciones desde la parcela del deporte. Profesionalmente me he dedicado a la enseñanza, primero en los niveles de la enseñanza primaria y secundaria y más tarde en el nivel universitario, lo que me ha proporcionado la oportunidad de estudiar y analizar la realidad social que tienen las mujeres que no es precisamente justa en muchos casos. Cambiar esta realidad implica objetivos muy amplios y difíciles de conseguir, porque afectan a la sociedad en su conjunto; no obstante, considero que he participado en algunos cambios que han proporcionado a las mujeres mayor libertad y mejores condiciones de desarrollo en el ámbito deportivo. Por ejemplo, hemos logrado que se tenga en cuenta el hecho diferencial en el deporte, una chica no es un chico ni biológica ni socialmente y, por tanto, es necesario tratar a cada uno de manera diferente si queremos caminar hacia la igualdad real. Todavía hay dificultades para las mujeres y, como ya he dicho, se requiere un cambio en la conducta social para que estas diferencias desaparezcan y este es un objetivo muy complejo y difícil de lograr. Sólo a través de la educación podremos conseguirlo y para ello hay que formar a profesionales y a las familias, así como establecer políticas igualitarias desde muy abajo. Estamos en ello y lo lograremos.

¿Qué cree que deberíamos hacer todos, no solamente las mujeres, también los hombres?

Yo pienso que lo primero que deberíamos propiciar es la concienciación de que la sociedad está compuesta por personas y que estas personas tienen similares capacidades para desarrollarse social, laboral y personalmente y, por tanto, no es justo que exista un trato diferente por el hecho de ser hombre o mujer. Es evidente que esa concienciación no sólo afecta a las mujeres, los hombres también deben entrar en ella y participar en la eliminación de los estereotipos y roles adscritos al sexo que condicionan y provocan un trato discriminatorio para las mujeres. Por ejemplo, la brecha salarial, la dificultad para la conciliación laboral y personal que fundamentalmente afecta a las mujeres, las barreras invisibles pero reales que dificultan el acceso de las mujeres a los puestos dirigentes, etc. El problema de la discriminación que sufren las mujeres, incluso en las sociedades más avanzadas, requiere participación conjunta de hombres y de mujeres.

Tengo entendido que se planea realizar una manifestación el próximo 8 de marzo en favor de la igualdad de las mujeres, y cuando me enteré pensé que no solamente deberían ir las mujeres, sino que también tienen que acudir los hombres, porque creo que esto es una cosa de todos…

Yo no soy una feminista acérrima porque creo que el tema no es que nos traten igual como en algunos foros se plantea, el tema es que tengamos las mismas oportunidades. Las manifestaciones públicas contribuyen a visibilizar el problema, está claro, pero no resuelven el problema. Insisto en que la discriminación basada en el sexo biológico solo puede resolverse a través de la educación y los cambios culturales que la acción educativa conlleva. Los niños y las niñas de hoy serán los hombres y las mujeres del futuro y si les formamos exentos de los estereotipos sociales adscritos al sexo y les acostumbramos a valorar a los hombres y a las mujeres por sus capacidades estaremos cambiando la sociedad en este sentido.

Es lo que pasa con la política muchas veces, se habla demasiado y a lo mejor se actúa demasiado poco con respecto a todo lo que se habla…

En este país, como en otros muchos, el hecho de hacer leyes es una cosa que los políticos llevan a cabo con facilidad, el problema es hacerlas cumplir porque ello implica poner los medios necesarios y, a menudo, no se hace. Tenemos una Ley Orgánica de Igualdad cuya redacción es magnífica y que abarca todos los ámbitos de actuación, sin embargo se sigue consintiendo la discriminación laboral hacia las mujeres y, en el ámbito del deporte, es muy frecuente que los contratos de las deportistas sean desfavorables, que las ayudas económicas que se dan al deporte femenino sean menores, incluso los premios deportivos sean diferentes, que las cargas familiares todavía provoquen una menor presencia de mujeres en los puestos técnicos y de gestión, que se produzca un mayor abandono de la práctica de las chicas cuando llegan a la etapa juvenil, etc.

Las mujeres nos tenemos que concienciar de que tenemos que exigir nuestros derechos y esos derechos son un trato en igualdad de oportunidades que tengan en cuenta nuestras necesidades biológicas y nuestras obligaciones sociales y familiares. A través de la educación familiar y escolar tenemos que cambiar la conducta personal y social de las nuevas generaciones para que construyan una sociedad más igualitaria y menos discriminatoria para las mujeres. En mi opinión esto no se está haciendo y a las niñas, desde una edad temprana, se las enseña a adoptar el rol social predeterminado para la población femenina.

Hay que trabajar la educación desde la base, desde que somos pequeños.

La educación es fundamental, pero si no se forma a los profesionales con perspectiva de género, va a ser difícil conseguir resultados positivos. La coeducación, generalmente, ha hecho posible meter a los niños y a las niñas en una misma aula, pero el modelo personal y social que transmite la Escuela es totalmente androcéntrico. Hemos cambiado la segregación por sexos, por la discriminación por sexo. Bueno, me consta que algunos centros educativos mantienen modelos más abiertos, pero la presión de los medios de comunicación y de la sociedad en general hacen infructuosos esos esfuerzos al llegar a la edad adulta.

¿Cómo fue su experiencia en el colegio de SEK-Atocha?

Yo empecé a hacer deporte en el Instituto Beatriz Galindo, que es donde estudié. Allí me inicié deportivamente participando en los equipos de gimnasia con los que fuimos campeonas de España durante unos cuantos años. Luego estudié Educación Física y, cuando acabé, entré a trabajar en el Colegio de Atocha 94, que era el colegio de niñas que tenía el SEK porque en esa época, año 1965, los centros escolares estaban separados por sexos. Desde el principio traté de proporcionar a las alumnas la afición por el deporte y el criterio de que era una actividad que igual podían hacer las chicas que los chicos. Posteriormente, en la etapa inicial de la coeducación, modelo que el SEK adoptó inmediatamente en su sede de Arturo Soria, mantuve el criterio de que las clases de Educación Física y el Deporte en general debían practicarse conjuntamente y bajo un modelo compatible para ellos y para ellas. En todas estas iniciativas siempre estuve apoyada por la Institución.

Tengo entendido que recibió mucho apoyo por parte de Doña Carmen Olmo y Don Felipe Segovia. ¿Qué tipo de apoyo le brindaron?

Cuando empecé a trabajar en el Colegio SEK de Atocha, la directora era Doña Carmen Olmo. Desde el principio traté de buscar una liberalización y una visibilidad del deporte para las niñas, como ya he comentado, y siempre obtuve el apoyo y la motivación por parte de la Dirección para llevarlo a cabo. Participé con las alumnas del colegio en los festivales gimnásticos y deportivos que se celebraban anualmente en Madrid y que mostraban las nuevas tendencias educativas en torno a la Educación Física escolar, incluso en lo referente a la vestimenta que usaba el alumnado. Cuando entré en el colegio las niñas, para hacer educación física y deporte, usaban unos pololos y encima una falda hasta la rodilla; cuando yo propuse a Dña. Carmen un cambio de esa vestimenta porque me parecía inadecuada para poder tener libertad de movimiento, también se me apoyo, lo que da idea del talante abierto y progresista que siempre ha imperado en la Institución.

Luego, cuando en los años setenta empezó la coeducación, el colegio Arturo Soria comenzó a tener niños y niñas juntos en las aulas y yo planteé la posibilidad de que las clases de educación física fueran mixtas y que en algunas ocasiones el modelo fuera masculino y en otras femenino, recibí la máxima comprensión y total aceptación por parte del Director, D. Felipe Segovia Olmo, de tal manera que en el año 74, en el Festival Gimnástico Nacional que se hacía en el Palacio de los Deportes de Madrid, el colegio SEK presentó una actividad de educación física conjunta de niños y niñas realizada con música, considerada novedosa y que marcaba el inicio de un nuevo enfoque educativo.

La institución SEK ha sido, sin lugar a duda, un gran incentivo en mi carrera profesional y un gran apoyo para el progreso de la Educación Física y el Deporte escolar.

¿Qué le ha aportado su experiencia en el SEK para su trayectoria profesional posterior?

Me ha aportado mucho, porque fue donde me inicié y desarrollé profesionalmente. Yo empecé en el colegio en el año 1965 y estuve hasta el 1975. Luego opté a una plaza en el INEF de Madrid que me daba la oportunidad de acceder a la enseñanza universitaria y creo que la obtuve en parte por el recorrido profesional que me habían permitido desarrollar en los Colegios SEK. Además, cuando planteé a la Dirección mi nueva situación, una vez más obtuve comprensión y apoyo, y la posibilidad de continuar colaborando con el SEK en diversas actividades.

Estoy muy agradecida a la Institución porque siempre he encontrado apoyo, comprensión y reconocimiento; incluso, aunque yo me marché voluntariamente de los colegios para irme a la Universidad, eso no ha sido óbice para que siguieran manteniendo una relación extraordinaria conmigo que todavía hoy perdura.

Eso también sería porque dejó buena huella en el colegio.

Las cosas no son gratuitas, evidentemente. Lo que sí es cierto es que la Institución Educativa SEK, ahora con Dña. Nieves Segovia al frente y también en las etapas anteriores, ha marcado una orientación progresista en el ámbito educativo y en el ámbito del deporte. Por ejemplo, fue uno de los primeros colegios que a principios de los años setenta instituyó becas para deportistas, posibilitando que los equipos nacionales de Gimnasia (masculino y femenino) estudiaran en sus colegios y de esta forma pudieran compatibilizar la formación académica y la práctica deportiva.

Este es un hecho más que da idea de la mirada de progreso, adelantada a su tiempo, que tenía la Institución ya por entonces.

¿Qué recuerdo concreto tiene del colegio SEK-Atocha?

Tengo muchos, me resulta difícil señalar uno, podría decir que todos han sido positivos. Quizás, uno de los que han quedado marcados en mi memoria es la felicitación de Dña. Carmen cuando acabó mi primer curso académico en el Colegio de Atocha, manifestándome que estaban satisfechos de mi trabajo y que querían que continuase. De allí, hasta ahora, que participo en un Curso de Posgrado de la Universidad Camilo José Cela.

 

Entrevista realizada por Sergio Barrado (Departamento de Comunicación de la Institución Educativa SEK).

Los comentarios están cerrados.