Menores y pantallas: cómo guiar a nuestros hijos

En estos últimos meses hemos asistido a un aluvión de noticias relacionadas con la relación de los jóvenes con el móvil y otros dispositivos digitales. La realidad es que, según los últimos estudios, el 38% de los niños de 11 años tiene móvil, y el porcentaje se eleva hasta el 94% cuando tienen 15 años. Ante esta situación, muchas familias se preguntan cómo deberíamos gestionar el tiempo y los contenidos que los menores consumen delante de las pantallas. Sin embargo, no hay una edad que deba ser la “apropiada”.

Laura Cuesta, profesora de Comunicación, Marketing Digital y Medios Sociales en la Universidad Camilo José Cela, ha impartido una charla en la que ha abordado este tema. “Tenemos que dotar a nuestros hijos de las mejores herramientas en el mundo digital para que puedan lidiar con ello de la mejor forma posible, así como estar siempre cerca de ellos para ser las primeras personas de referencia”.

Cómo entender a nuestros hijos para crear una mejor conexión

Para nuestros hijos, no hay distinción entre el mundo real y el digital. “Todo es su mundo”, afirma Cuesta. Para los adultos, resulta difícil no hacer distinciones entre el mundo analógico y el digital. “Entendamos a nuestros hijos en su realidad, porque tenemos que normalizar el uso de la tecnología sin miedos y, por supuesto, marcando normas y límites”.

Los padres y educadores, que deben acompañar a los menores en todos los aspectos de su vida, deben también estar preparados para detectar y anticipar un uso inadecuado de las nuevas tecnologías, enseñándoles a utilizarlas de manera saludable y responsable. “Porque no hay mejor control parental que los propios padres”, según la experta. Es decir, el mejor control parental es la implicación de los padres, estableciendo normas y límites en su uso. Como educadores, tenemos mucho que aportarles, y cuanto antes mediemos con una conversación en un clima de confianza, mucho mejor.

Según la autora de Crecer con pantallas (Amat editorial, 2023) “al principio se pueden coger dispositivos sin datos, solo con conexión wifi, y sin necesidad de que sea el último smartphone”. Lo más importante es que les enseñemos a autorregularse, por ello, no les demos ‘todo’ desde el principio, porque el objetivo final “es que sean autónomos digitalmente”.

Sobre los controles parentales, afirma Cuesta, “ayudan mucho sobre todo a edades tempranas”, y siempre tener en cuenta que “no debemos delegar toda la educación de nuestros hijos en estas herramientas. Con ellas evitamos ciertos riesgos, pero no educan. Tenemos que estar ahí para explicar el por qué es necesario establecer horarios”.

En resumen, Laura Cuesta recomienda:

  • Educar a nuestros hijos con y sin tecnología. Es fundamental pasar tiempo con nuestros hijos y acompañarles para conocer al menor y ser sus referentes.
  • No ofrecer pantallas hasta los 18 o 24 meses de edad porque puede influir en el desarrollo psicomotor. Después, el tiempo puede ir incrementándose poco a poco.
  • Evitar el “chupete digital”, es decir, dar al niño el smartphone o tablet para que se calmen en determinadas situaciones. No depende tanto de la edad sino en el grado de control de cada niño o joven.
  • Más que el tiempo de pantalla es importante pensar en el tipo de pantalla que consumen nuestros hijos, por ello es fundamental conocer a nuestros hijos. No es lo mismo el uso recreativo que un consumo creativo que le va a ayudar a aprender y a innovar.
  • Ir dándoles autonomía para que con todas las competencias digitales puedan utilizar finalmente los dispositivos electrónicos con responsabilidad e independencia en la edad adulta.
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