Héctor Ibarra, antiguo alumno de SEK-Ciudalcampo, comparte su experiencia trabajando en Naciones Unidas

Los alumnos de los Colegios SEK y de la Universidad Camilo José Cela que participan en los modelos MUN de la institución (SEKMUN y MiMUN) han tenido la oportunidad de escuchar a Héctor Ibarra, antiguo alumno del Colegio SEK-Ciudalcampo, que ha relatado cómo es su experiencia trabajando con Naciones Unidas en Líbano, y cómo ha cambiado su vida desde que decidió entregarse a las causas humanitarias hace unos años de la mano de World Food Program (WFP) en Bangladesh.

Ibarra, licenciado en Matemáticas e Informática por la Universidad Autónoma de Madrid y con un Máster en Modelos Matemáticos cursado entre Italia y Alemania, ha relatado qué hace un matemático en un campo de refugiados. En su caso, su experiencia como analista de datos para World Food Program en Bangladesh y actualmente como líder de Data Solutions para United Nations Economic and Social Commission for Western Asia (ESCWA de Naciones Unidas) en Líbano.

El antiguo alumno de SEK-Ciudalcampo ha explicado cómo es un campo de refugiados y los retos que Naciones Unidas y otras organizaciones se encuentran cuando entran allí. Héctor Ibarra ha destacado algunos como proporcionar documentación e identidad a sus habitantes (hacer un censo de la gente y otorgarles unas tarjetas de identificación), alimentarles, darles refugio (es una zona con monzones e inundaciones, animales salvajes como elefantes…), mantener el hábitat en el que se encuentran (prevenir que se arranquen árboles y vegetación sin control y generen zonas desérticas), mantener la higiene en el lugar (que no haya aguas estancadas para prevenir enfermedades como la malaria, el cólera…), proporcionar educación, darles dignidad, proveerles de placas fotovoltaicas para favorecer la agricultura o enseñarles a reciclar para aprovechar cualquier materia prima a su alcance.

Ibarra ha destacado que, como matemático, trabajaba en un campo de refugiados de Bangladesh realizando el censo de población y gestionando las cuentas monetarias de cada familia, con las que realizan sus compras en el mercado del propio campo de refugiados. También era el responsable de analizar datos como familias movilizadas o desaparecidas, campos demográficos, provisión de la logística y la cadena de suministros, patrones de comportamiento o la nutrición de niños vulnerables.

Actualmente, Héctor Ibarra vive en Líbano, concretamente en Beirut, donde trabaja para Naciones Unidas en ESCWA (United Nations Economic and Social Commission for Western Asia), intentando implementar los ODS de la Agenda 2030 en los países del oeste de Asia.

Ibarra es líder de un equipo, dentro de un grupo de ochenta personas, que se ocupa de la información y la comunicación. Entre sus tareas de automatización y machine learning, realiza análisis de sentimiento (una herramienta que analiza cómo se siente la gente ante publicaciones o noticias en redes sociales como los cambios climáticos de algunas zonas, por ejemplo) o información geolocalizada sobre recursos de agua, el clima o la calidad del agua que hay en la superficie y bajo tierra.

Héctor Ibarra ha relatado que decidió trabajar para Naciones Unidas para buscar nuevos retos, vivir en países en desarrollo, conocer nueva gente de múltiples lugares del mundo y experimentar vivencias que no podría tener en España. Finalmente, ha respondido a las preguntas de los alumnos de los colegios SEK y de la Universidad Camilo José Cela que han asistido a su charla digital.

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