Entrevista a Fernando Reimers: ‘Educar en Pandemia’

Fernando Reimers, profesor de la Universidad de Harvard, director de la Global Education Innovation Initiative, y del International Education Policy Program de la Universidad, nos concede una entrevista para hablar sobre el futuro de la educación. Reimers ha impartido unos talleres en los Colegios SEK y la UCJC.

 

1.- ¿ Qué elementos diferenciadores tendrá el nuevo modelo educativo que la sociedad del futuro está demandando?

La pandemia de COVID-19 tendrá repercusiones durante un periodo prolongado, como las han tenido otras calamidades semejantes en el pasado tales como otras Pandemias, las Guerras, las Profundas recesiones económicas o los quiebres de la institucionalidad democrática. Una de estas repercusiones, mas allá de los impactos de la pandemia en la salud de las personas y en la actividad económica, será haber creado una experiencia compartida que genere conciencia sobre la volatilidad y fragilidad del mundo en que vivimos. Es posible que esta conciencia lleve a mas personas a valorar la importancia de la educación y a esperar que la misma prepare a las personas para vivir en ese mundo frágil y volátil. Esto lleva no solo a reconocer la importancia de una educación mas relevante, que involucra a los estudiantes con los asuntos del mundo, con problemas reales, sino también que los prepare para desarrollar la imaginación por un mundo mejor, y las capacidades para realizar esas visiones que se imaginan. Hay un paso relativamente corto para descubrir similitudes entre las consecuencias de esta pandemia y las consecuencias del cambio climático, ambas vulneran la vida, ambas requieren de cambios en nuestro comportamiento individual y colectivo para reducir nuestra vulnerabilidad, en ambas es fundamental una comprensión del conocimiento científico que nos permita explicar bien sea la pandemia o el cambio climático, para a partir de dicha comprensión hacer proyecciones de futuro que nos permitan evaluar las consecuencias de distintos tipos de acciones. En ambas hay tensiones entre consecuencias de corto y de largo plazo, y entre consecuencias individuales y colectivas. A medida que mas personas encuentren similitudes entre ambos fenómenos, es probable que ello aumente la demanda por mayor atención por parte de las escuelas al cambio climático.

No conocemos aun todos los efectos que pueda generar la pandemia, por definición una calamidad global como esta tendrá efectos sistémicos, algunos difíciles de predecir. Por ejemplo un reciente estudio demuestra que la pandemia de 1918 tuvo el efecto de reducir el gasto publico municipal en Alemania[1], y con ello reducir el bienestar de muchas personas, algunos de los cuales se fueron radicalizando políticamente, eventualmente constituyendo una fuente de militantes del nacional-socialismo que dio al traste con la República de Weimar y con el régimen de libertades democráticas. No sabemos cuáles serán esos efectos sistémicos de esta pandemia, pero con toda seguridad los tendrá, cuando se manifiesten, ello generara nuevas demandas sobre las escuelas.

Más inmediatamente, la pandemia creó la oportunidad para que muchos padres viesen de cerca que y como aprenden sus estudiantes. Ello les permitió apreciar mejor las capacidades de los chicos, así como sus deficiencias. Algunos de estos aprovecharon la mayor autonomía que les daba la situación de estudiar en condiciones de distanciamiento físico de sus profesores para continuar aprendiendo, para estudiar cosas nuevas, para desarrollar aun mas independencia intelectual. A otros no les fue tan bien, y esto hizo visible la tarea pendiente de desarrollar estudiantes mas autónomos, menos dependientes de sus profesores. Probablemente esta sea una demanda inmediata sobre las escuelas, entre otras cosas porque cualquier regreso a clases debe contemplar la posibilidad de nuevas interrupciones, hasta que no este disponible una solución farmacológica para prevenir o tratar las infecciones por COVID-19.

Esto hace previsible que un elemento diferenciador de un nuevo modelo educativo sea mayor atención explicita en desafíos importantes en el mundo real, tales como el cambio climático, y mayor intencionalidad en el desarrollo de capacidades para ocuparse de esos desafíos, así como mayor atención al desarrollo de capacidades para que los jóvenes tengan propósitos propios, mayor autonomía intelectual, capacidad de estudio independiente, persistencia en trabajar sobre temas complejos durante un periodo prolongado. El interés en prepara a los estudiantes para comprender y abordar a los desafíos del mundo real generara mas interés en comprender la vinculación de eventos en el mundo real inmediato, en las localidades en que viven los estudiantes, con eventos y procesos globales. Ello hará de la educación para la ciudadanía global la educación cívica del futuro.

Es posible que para lograr estos propósitos, el modelo educativo del futuro sea uno que le de mas agencia al estudiante, que vincule mucho mas a la escuela con las familias y con otras instituciones, que sea un modelo mas híbrido en el que coexistan actividades de aprendizaje presencial con actividades de aprendizaje en línea, y en el que los estudiantes experimenten una diversidad de contextos de aprendizaje y de formas de colaboración con otros. Tal vez desaparezca la noción de ‘cursos’ o ‘grados’ para ser reemplazada por ‘itinerarios educativos’ en donde diversos estudiantes puedan tener varios tipos de afiliación con compañeros en base a los ‘itinerarios educativos’ que compartan. Estos itinerarios permitirían responder a y cultivar la curiosidad y el interés de estudiantes por ciertas áreas de trabajo intelectual o manual, al tiempo que permitirían desarrollar mayor profundidad y experticia dentro de esas áreas. Todo esto permitiría mayor personalización de la experiencia de aprendizaje.

Sin duda el modelo educativo del futuro debe lograr mucha mejor fusión entre la formación inicial, aquella que actualmente reciben las personas en el periodo de escolaridad obligatoria, con la formación continua, a lo largo de toda la vida, que será cada vez mas importante.

2.- En un mundo en constante cambio, ¿cómo se preparan los profesores para educar a estudiantes globales?

Los profesores cada vez mas tendrán que ser ellos mismos estudiantes, y que estar dispuestos a aprender con sus alumnos, y en ocasiones de ellos. Es improbable que la figura del profesor, como ha sido concebida tradicionalmente, pueda atender a todas las demandas de una educación mucho mas diversificada y rigurosa. De ahí la necesidad de aumentar la capacidad de educación de la escuela estableciendo alianza con otras instituciones. Para ensenar cambio climático, por ejemplo, o mas aun, para desarrollar la inventiva necesaria para generar soluciones al cambio climático, las capacidades que puedan tener los profesores son insuficientes, son necesarias alianzas con universidades, con científicos que estudian cambio climático, así como con diversas industrias, desarrollando tecnologías que permitan revertir el cambio climático. Ello requiere nuevas capacidades de los profesores.

Para desarrollar estas capacidades los profesores deberán estar estudiando permanentemente, la formación debería estar integrada en el trabajo, como es el caso de los profesores universitarios o de otras profesiones. Las modalidades de formación seguramente serán diversas, combinando aquella que apoyen los esfuerzos auto-dirigidos por cada profesor, sus propios planes de formación continua, con esfuerzos en diversas comunidades dentro de la escuela, entre escuelas, y también que permitan a los profesores aprender con colegas en otras profesiones. Sin duda la educación en línea jugara un papel muy importante apoyando todas estas modalidades de formación profesional.

3.- Usted está analizando junto a la OECD el impacto del COVID-19 en la educación. ¿Cuáles son sus conclusiones y qué recomendaciones destacaría?

Efectivamente, a comienzos del mes de marzo de este ano, cuando comprendí que la Pandemia tendría una duración prolongada, dada la previsible duración del periodo de invención de medicación apropiada para prevenir la infección o para tratarla, invite a la OECD a colaborar con la Iniciativa Global de Innovación en Educación que dirijo a realizar estudios que permitiesen apoyar la toma de decisiones que asegurase continuidad educativa en distintas partes del mundo. En los últimos dos meses hemos llevado a cabo dos encuestas para estudiar cuales han sido los impactos de la pandemia en educación, de que forma se ha dado continuidad educativa, que áreas han sido desafíos, que sabemos de cuanto están participando los estudiantes en estas formas de educación a distancia y cuales son los planes para intentar la reapertura de las escuelas. Hemos publicado dos informes basados en estas encuestas globales, el primero que proponía la necesidad de que cada institución y sistema educativo desarrollasen una estrategia de continuidad, y sugeria elementos que dicha estrategia debía abordar. El segundo, recién publicado, que da cuenta de las modalidades de continuidad educativa que se han ensayado y con que resultados. También estamos publicando una serie de breves casos que documentan modalidades innovadoras de continuidad educativa. Cuando comencé a hacer este trabajo mi hipótesis era que la pandemia podría generar el mayor retroceso educativo experimentado por la humanidad en un siglo. No estoy ahora tan seguro de que eso será así. En verdad es admirable ver los grandes esfuerzos que han hecho tanto profesores, como directores de centros, como gobiernos, como los padres, y los propios alumnos, por dar continuidad educativa. Ello da cuenta del gran reconocimiento social que hay sobre la importancia de la educación, y de la preocupación porque la educación continue de la mejor manera posible. En verdad la gran sorpresa para mi en realizar este trabajo ha sido ver el enorme potencial de innovación que han demostrado los sistemas educativos.

4.- ¿Cómo formar hoy a los alumnos para afrontar retos tan complejos como el cambio climático o el choque entre culturas?

Son estos sin duda desafíos educativos complejos, pero esenciales como explicaba al comienzo de la entrevista. Es importante formar a los alumno no solo con la capacidad de reconocer estos temas, de saber de que se tratan, sino de comprenderlos de forma profunda, y de desarrollar una disposición no solo a comprenderlos sino a hacer de ellos oportunidades de creación de un mundo mejor. Esto quiere decir que estos temas deben ser oportunidades para estudio interdisciplinar, el estudio del cambio climático involucra ciertamente estudios de ciencias, de química, de física, de biología, pero también de estudios humanísticos, que permitan a los estudiantes desarrollar empatía con los diversos grupos que experimentan los efectos del cambio climático y que les permitan desarrollar la imaginación. Pero también requieren de estudios en tecnología, en diseño, en innovación, para poder imaginar y crear soluciones de geo-ingenieria, tales como colocar partículas en la atmósfera que bloqueen algunos de las radiaciones solares.

El propósito de mi libro ‘Empoderar Ciudadanos Globales’ fue ilustrar como podría desarrollarse un currículo orientado a desarrollar capacidades para conocer, comprender y abordar grandes desafíos globales, a través de proyectos extendidos durante todo el ano escolar, donde los estudiantes colaborasen en grupos, integrando lo que aprendiesen en diversas disciplinas, aplicando lo que aprendían a la creación de algún tipo de proyecto que demostrase una comprensión profunda del tema.

En verdad la aspiración de formar a los estudiantes como ciudadanos globales no es nueva, es una aspiración que hace parte de la idea misma de que todas las personas deben ser educadas, reflejada en la inclusión de la educación como derecho en la declaración universal de derechos humanos, adoptada por Naciones Unidas en su fundación, al termino de la segunda guerra mundial. El lenguaje del articulo 26 de la declaración de derechos humanos habla de una educación amplia, humanista:  “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.” Estas ideas han ido progresivamente permeando en las aspiraciones que tienen las naciones y las personas para la educación de sus hijos. El desafío que tenemos que afrontar es mas un desafío de lograr lo que hemos estados intentando hacer hace ya unas cuantas décadas. La pandemia del COVID-19 crea un nuevo sentido de urgencia para hacerlo. No hay duda de que la pandemia dejara una profunda marca en las vidas de las personas y en las comunidades de las cuales forman parte. El que esa marca nos haga mas tolerantes, mas creativos, capaces de crear un renacimiento, como ocurrió décadas después de la plaga Italiana de 1347 con el renacimiento Italiano, o el que la pandemia genere condiciones como las que aumentaron la intolerancia en Alemania luego de la pandemia de 1918 dependerá, en buena medida de lo que los educadores hagamos para desarrollar el discernimiento de nuestros estudiantes, su capacidad de comprender los acontecimientos que estamos viviendo, y sobre todo su capacidad y deseo de desarrollar su talento para mejorar el mundo.

 

[1] Blickle, K. 2020. Pandemics change cities: municipal spending and voter extremisms in in Germany, 1918-1933. Federal Reserve Bank of New York. Staff Reports. https://www.newyorkfed.org/medialibrary/media/research/staff_reports/sr921.pdf

 

Esta entrevista se ha publicado originalmente en la revista SOMOS SEK 2020.

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