El XI Simposio Felipe Segovia acogió una mesa redonda titulada “La IA en tus manos”, en la que distintos expertos de la Institución Educativa SEK compartieron experiencias reales sobre cómo están integrando la inteligencia artificial en aulas, proyectos de investigación y emprendimiento educativo. El panel estuvo moderado por Giuseppe Auricchio, director de Innovación Educativa de la Institución Educativa SEK, y contó con la participación de David Martín, subdirector de la Escuela Politécnica Superior de Tecnología y Ciencia de la UCJC; Félix López, director de SEK Lab; y los docentes Rafael Añez y Mercedes Redondo, de SEK-Ciudalcampo.
Auricchio abrió la sesión subrayando que, en un contexto de “grandes oportunidades y grandes retos”, la clave no es solo adoptar nuevas tecnologías, sino coordinarlas con una visión clara de identidad y propósito institucional. “Hay tantas oportunidades que, si no estamos claros en quiénes somos y hacia dónde vamos, nos perdemos”, advirtió. En este sentido, planteó la IA como “una de las mayores oportunidades” actuales y apeló a una adopción coordinada, con formación específica para docentes, estudiantes y familias, y con pilotos bien diseñados que permitan aprovechar “de la mejor manera posible” su potencial educativo.
Desde la perspectiva universitaria, David Martín presentó varios proyectos de investigación de la UCJC en los que la inteligencia artificial ya es una herramienta clave y donde los estudiantes participan como protagonistas. Recordó que la investigación “es compleja, costosa y arriesgada” y habitualmente reservada a perfiles de máster y doctorado, pero defendió que los alumnos de grados e incluso de etapas preuniversitarias también deben tener acceso a esa experiencia. “Nosotros no somos de poner excusas, somos de buscar la excelencia”, señaló antes de explicar cómo estudiantes de Robótica e Inteligencia Artificial han contribuido al entrenamiento de algoritmos en proyectos sobre robots para la inspección de ascensores, salud pélvica en el deporte de alto rendimiento o prótesis robóticas personalizadas.
Martín destacó además un estudio reciente sobre el uso real que hacen los estudiantes de la IA: “Nos queda mucho por aprender sobre cómo usarla”. Según explicó, muchos alumnos creen estar utilizándola bien “sin intentar hacer trampas”, pero en realidad no la aprovechan de forma que les resulte verdaderamente formativa. De ahí la importancia de acompañar y modelar su uso: “En la Escuela Politécnica creemos que el verdadero motor de la innovación y la ciencia son las personas, y que nuestros estudiantes no son meros receptores de conocimiento, sino coprotagonistas en la creación del mismo”.
El enfoque de SEK Lab, presentado por Félix López, aportó la mirada del emprendimiento y la innovación abierta. López recordó que SEK fue pionera hace diez años al crear la primera aceleradora vertical de startups de educación en España, un espacio que conecta aulas, universidad y ecosistema emprendedor. “Nos gusta apuntar alto: el objetivo de SEK Lab es innovar con las startups dentro de los colegios y la universidad”, explicó. A lo largo de sus diez ediciones, la aceleradora ha analizado más de 700 startups y acompañado a un centenar de proyectos, muchos de ellos centrados en IA, analítica del aprendizaje, gamificación, salud mental y realidad aumentada, con una tasa de supervivencia muy superior a la media del sector.
López subrayó que el propósito de SEK Lab no es solo “descubrir la próxima gran ‘edtech’”, sino poner estas soluciones al servicio del aprendizaje real de los estudiantes de SEK y la UCJC, mediante pilotos en las aulas, apoyo de mentores de empresas de referencia y una fuerte orientación al impacto social. “Si queréis innovar en vuestras aulas, llamad a SEK Lab”, animó a los docentes, recordando que la IA lleva años presente en las startups que colaboran con la institución y que la clave ahora es integrarla de forma coherente con la misión educativa.
El bloque más directamente conectado con la práctica docente lo protagonizaron Rafael Añez y Mercedes Redondo, que presentaron el desarrollo de un chatbot educativo, construido con Copilot en entorno Microsoft, para apoyar a sus alumnos del Bachillerato Internacional en SEK-Ciudalcampo. Añez recordó que la IA “puede generar una gran cantidad de datos e incluso dar respuestas convincentes, aunque no siempre verídicas”, pero insistió en que “lo que no puede hacer es sustituir la labor del profesor”. Redondo añadió: “Sabemos cómo acompañar en una tutoría, cómo participar en una junta de evaluación, cómo interpretar los criterios del IB o de la LOMLOE. La IA puede ayudarnos, pero no reemplazarnos”.
Los docentes explicaron que su asistente inteligente es un sistema cerrado y curado por el profesor, que solo utiliza fuentes seleccionadas —presentaciones, materiales de clase, recursos específicos— y que está diseñado para no dar respuestas automáticas que resuelvan la tarea al alumno, sino para orientarle en su investigación. “Todo lo definimos nosotros: qué webs puede consultar, cómo debe responder, qué tono pedagógico usar”, explicó Redondo. El resultado es una herramienta que ofrece feedback rápido y riguroso, ayuda a mejorar el desempeño medio de los estudiantes y, además, permite al profesor monitorizar las preguntas y necesidades reales de su alumnado.
Como mensaje final, Añez y Redondo invitaron a sus compañeros a perder el miedo a estas tecnologías: “Tenemos que dejar de tener alergia a las nuevas herramientas de aprendizaje. Un asistente bien diseñado nos ahorra tiempo en tareas mecánicas y nos permite dedicar más energía a lo que de verdad importa: acompañar, guiar y evaluar con criterio humano”. La mesa redonda cerró así un hilo conductor claro con el resto del Simposio: la IA, en manos de una comunidad educativa cohesionada y crítica, no es un fin en sí misma, sino una herramienta poderosa para potenciar la innovación, la investigación y la calidad del acompañamiento educativo en toda la Institución Educativa SEK.
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